martes, 8 de diciembre de 2015

O de orgullo




Está nublado y llovizna y el parque está desierto, justo como me gusta a mí y te exaspera un poco a vos porque eso a lo que no estás acostumbrada te descoloca. Vení, sentémonos en el pasto bajo ese árbol verde primavera en esta tarde gris y repasemos los motivos por los que estamos orgullosas. No repitamos esas frases de slogan publicitario ni de mantra de pertenencia, no. ¿Orgullosa de ser mujer, orgullosa de ser gay, orgullosa de amar a la persona que amamos, orgullosa de que alguien nos distinga por algo, orgullosa por qué? ¿Por ser como somos, por las veces en que damos lo mejor que tenemos, por los momentos en que hacemos las cosas bien?

Orgullo por todo eso no, el orgullo es de otro orden, tiene que ver con otras cosas.

Por eso vení, brindemos con limonada por las cosas que nos hinchan el pecho de orgullo. Por las barreras vencidas y los miedos conquistados, porque aún con nuestros altibajos estamos lejos de esas personitas grises que solíamos ser. Por plantarnos ante esa persona que nos dijo que no podíamos por ser mujer o ante ese otro que nos dijo que no podíamos amar a quien sentíamos. Por animarnos a querer sin escondernos porque amor es amor, por animarnos a entregarnos aunque a veces salimos con el corazón roto y el alma cansada. Brindemos por todas las veces en que nos atrevimos, por todas las veces en que confiamos, porque nos subimos a esa tela que nos aterraba, porque aceptamos ese trabajo que no creíamos poder hacer, porque bailamos y disfrutamos aunque nos rompimos las rodillas en el intento, porque al que dijo que era imposible le negamos el poder de aferrarnos.

Brindemos porque aunque lloramos mucho, perseveramos aún más. Porque vos te armaste de hasta lo que no tenías para sobreponerte a las malas jugadas que te dio la vida y porque aunque me llevó tiempo, yo empecé a darme cuenta de a poco de las cosas que tenía y que tengo para ser, para dar.

Porque aún a tropezones, pudimos.

Brindemos porque el camino fue largo y aunque mil veces quisimos abandonar, estamos llegando a la meta. A la primera de ellas, al menos. Porque yo te dije que podías y vos me dijiste que podía y nos repetimos frases en las que creíamos pero que no sabíamos como aplicar a nuestras propias vidas, para ayudarnos a llegar a ser esto que ahora somos.

Brindemos por el orgullo de haber dejado los orgullos de lado para encontrarnos y cuidar nuestra amistad.

(Te paso la limonada y te pido a cambio una sonrisa. Brindemos por el orgullo de, en un mundo a veces tan oscuro, ser aún capaces de hacernos reír.)


1 comentario:

Luri dijo...

Yo estoy muy orgullosa de vos ^_^
Te adoro con la vida y mas!